Publicado el 2026-03-17
Cole Palmer tiene más goles sin penalti que Erling Haaland esta temporada. Deja que eso se asimile por un segundo. El chico que Pep Guardiola consideró prescindible, el supuesto suplente, está superando en goles al delantero más prolífico del fútbol mundial en jugada abierta. Es una estadística que no solo destaca la extraordinaria temporada individual de Palmer, sino que también arroja una gran y costosa piedra en la estrategia de fichajes del Manchester City.
Cuando Palmer hizo las maletas hacia Stamford Bridge por una cifra reportada de 42.5 millones de libras, muchos lo vieron como un astuto negocio para el City. Una buena ganancia por un producto de la cantera, liberando espacio en una plantilla ya saturada. El Chelsea, por su parte, adquiría un jugador con potencial, pero difícilmente un titular garantizado, y mucho menos un talismán. Ocho meses después, Palmer no es solo un titular; él es el ataque del Chelsea, su centro creativo y su especialista en penaltis.
La transición de joven promesa a estrella consolidada rara vez es lineal, especialmente en el despiadado mundo de la Premier League. Sin embargo, Palmer la ha navegado con una frialdad inquietante. Su récord de penaltis es francamente ridículo: 10 penaltis lanzados, 10 penaltis marcados esta temporada. Esto no es solo cuestión de técnica; es cuestión de temperamento. Dar un paso adelante en situaciones de alta presión, con el peso de un club en apuros sobre tus hombros, y cumplir consistentemente es la marca de un jugador verdaderamente especial. Tiene el hielo en las venas que muchos veteranos experimentados solo pueden soñar.
Tampoco es solo un especialista en penaltis. Su habilidad para regatear defensas, dar un pase y disparar con cualquiera de los dos pies ha sido una revelación. Verlo deslizarse desde la banda derecha, con los defensas aparentemente hipnotizados por su movimiento, antes de disparar un tiro raso a la escuadra, se ha convertido en una imagen familiar para los aficionados del Chelsea. Ha marcado 20 goles en la Premier League esta temporada, lo que lo sitúa en el segundo puesto de la carrera por la Bota de Oro, junto a Alexander Isak y Ollie Watkins, y solo uno por detrás de Erling Haaland.
Es fácil decirlo a posteriori, pero la decisión del City de dejar marchar a Palmer parece cada vez más desconcertante. ¿Fue realmente por la profundidad de la plantilla, o subestimaron su potencial? Guardiola, un entrenador reconocido por su meticuloso desarrollo de jugadores, aparentemente no logró comprender completamente la joya que tenía. Palmer no era solo otro Foden esperando en la recámara; era un jugador listo para explotar, dada la plataforma adecuada.
Mientras el City sigue persiguiendo otro título de la Premier League, uno se pregunta si un jugador como Palmer podría haberles ofrecido algo diferente, una dimensión extra, especialmente en esos días en que Haaland no está en su mejor momento o De Bruyne necesita un descanso. En cambio, está arrasando la liga para un rival directo, un recordatorio constante de lo que podría haber sido. El Chelsea, a pesar de todas sus decisiones caóticas y su gasto astronómico, ha tropezado con una superestrella genuina.
Predicción audaz: Cole Palmer será nominado al Balón de Oro en las próximas tres temporadas, demostrando ser el mayor arrepentimiento de traspaso en la carrera como entrenador de Pep Guardiola.